La vuelta al cole trae consigo nuevos horarios, deberes y más tiempo utilizando ordenadores, tabletas y otros dispositivos. Las pantallas forman parte del aprendizaje, pero utilizarlas durante periodos prolongados puede provocar molestias como cansancio ocular, sequedad, visión borrosa o dolor de cabeza.
Incorporar algunos hábitos sencillos a la rutina de estudio puede ayudar a reducir la fatiga visual infantil.
Cuando miramos una pantalla durante mucho tiempo, nuestros ojos mantienen el enfoque a una distancia cercana de forma continua. Para ayudarles a descansar, podemos aplicar la regla 20-20-20:
Cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos a algo situado a unos 6 metros de distancia.
No hace falta interrumpir completamente el estudio. Basta con mirar por una ventana, al fondo de una habitación o hacia un objeto lejano. Estos pequeños descansos ayudan a relajar el enfoque y pueden reducir el cansancio y la visión borrosa asociados al uso prolongado de pantallas.
Una buena forma de convertirlo en un hábito es utilizar una alarma suave o aprovechar los cambios de ejercicio para levantar la mirada.
La pantalla debe colocarse aproximadamente a la distancia de un brazo. Cuando el dispositivo está demasiado cerca, los ojos tienen que realizar un mayor esfuerzo para mantener el enfoque.
Siempre que sea posible, resulta preferible utilizar una pantalla grande en lugar de un teléfono móvil. El texto será más fácil de leer y el niño no tendrá que acercarse tanto, ni adoptar posturas incómodas.
También conviene ajustar el tamaño de la letra. Si el niño entrecierra los ojos, se inclina constantemente hacia la pantalla o acerca demasiado la cara, puede que el contenido sea demasiado pequeño o que exista alguna dificultad visual que convenga revisar.
Utilizar una pantalla en una habitación oscura genera un contraste incómodo entre el dispositivo y el entorno. Lo ideal es estudiar en una habitación bien iluminada, evitando que las lámparas o ventanas produzcan reflejos directos sobre la pantalla.
El brillo debe adaptarse a la luz de la habitación. No debería resultar demasiado intenso ni tan bajo que obligue a forzar la vista para leer.
También es importante limpiar la pantalla con frecuencia, ya que las manchas y las huellas pueden reducir la nitidez y dificultar la lectura.
Aunque la fatiga visual suele mejorar al descansar, debemos prestar atención cuando las molestias aparecen con frecuencia.
Algunas señales que pueden indicar la necesidad de una revisión son:
Una revisión visual permite comprobar si el niño ve correctamente y detectar posibles dificultades que pueden interferir en su comodidad y rendimiento escolar.
En Ópticas Fersan cuidamos la salud visual de los más pequeños para que puedan afrontar el nuevo curso con mayor comodidad.
Si observas alguna de estas señales o quieres comprobar que su visión es adecuada, solicita una revisión visual en tu Óptica Fersan.